Vivir en Nueva York…

NewYork

Hace unos días, justo después de aterrizar de mis vacaciones, leí un artículo en la revista Jotdown titulado: «Llegar a Nueva York». Un título que, independientemente de que yo estuviese de vuelta justamente de esa ciudad, me invitó a engullirlo inmediatamente. Dicho y hecho.

Tengo que reconocer que aunque me había hecho otra idea del contenido del mismo, su autor, Pablo Mediavilla, hace un interesante recorrido por grandes personajes que irremediablemente descubrieron la ciudad y se quedaron fascinados por ella: Dalí, Robert Frank, Julio Camba, Federico García Lorca, Nikola Tesla, etc… De todos modos, lo que realmente me enganchó fue la forma en la que describió en el primer párrafo sus primeras impresiones en Manhattan:

Las primeras sensaciones en Nueva York las pasé drogado por el simple hecho de estar en ella. Salía por la mañana con una urgencia eufórica por doblar la siguiente esquina, sin saber si caminaba hacia el sur o hacie el este, aturdido por las visiones más banales, como un señor paseando a su perro o el asfalto de las aceras. Todo, por fin, era Nueva York. Una mezcla de incredulidad y de deseo me hacía imaginar el resto de la vida en sus calles, si es que una vida es suficiente… Llegar por primera vez a Nueva York es lo más parecido a enamorarse, un delirio incontrolable y confuso que alcanza a todos por igual y que, en cierta forma, no acaba nunca.

Y es que es exactamente eso lo que sucede con esta seductora gran urbe. No te cansas de ella y siempre acabas rendido a sus pies. Porque ya sea la primera o la quinta vez que la visites… ella siempre está ready for the show… Lista para hacerte gozar hasta que tú decidas parar y tan bonita como la primera vez que la viste. Nueva York es inmortal y nunca decepciona.

Otra cosa que la caracteriza es que es una amalgama perfecta de muchas ciudades en una. Y eso no hace que varie su idiosincrasia. Ella es inimitable, y lo mejor es que esa naturaleza poliédrica la hace más atractiva todavía. Williamsbourg, Green Point, Queens, Nolita, Meatpacking, Harlem, ChinaTown o Lower East Side… Cada uno de estos barrios es único, pero a su vez todos ellos son rasgos de la personalidad de esta fantástica metrópoli, que desde que me topé con ella por primera vez se ha convertido en mi lugar favorito del mundo.

Si habéis estado, sabéis perfectamente de lo que os hablo… y si todavía tenéis pendiente una visita no la posterguéis más. Nueva York lo tiene todo, incluso a pesar de sus extremas temperaturas. Es el centro neurálgico del mundo y aquí surgen mil y una ideas, que más tarde o más temprano llegarán a nuestras ciudades o al menos vislumbraremos algo aunque sea por Internet. Nueva York es un detonador, y quizás deba eso a la mezcla de culturas o a esas sensaciones positivas que emana y que te sugieren que «aquí todo es posible» o que al menos tienes que intentarlo. Es difícil de explicar, pero aquí sientes que «sí, se puede» y que concretamente «tú puedes». Algo maravilloso, ya que independientemente de cual sea el devenir de todas esas cávalas, te conduce a dejarte llevar por esos cantos de sirena, que siempre suelen llevar a buen puerto. Al menos yo lo he experimentado así. Cada vez que he estado en esta ciudad, he vuelto con el córtex hirviendo, con mil y una ideas, y con el impulso necesario para llevarlas a cabo.

Uno pertenece a Nueva York al instante, uno pertenece a ella ya hayan pasado cinco minutos o cinco años. (Tom Wolfe)

Por otro lado, y debido al mundo del celuloide, Nueva York resulta familiar al instante y eso la hace aún más encantadora. Sus edificios, rincones, parques, plazas… parecen viejos conocidos… Espacios por los que sientes que ya has deambulado con anterioridad, y con los que además guardamos una historia, debido a la cantidad de films que se han rodado y que conforman nuestro universo desde que éramos unos niños. Y es que pisar New York es como estar dentro de una película… (suspiro).

Sin más, no hay nada mejor que experimentar lo que os cuento para asentir o no a mis conclusiones. Yo estoy convencida que vivir en Nueva York durante una semana, 10 días, un mes, 3 años o lo que se pueda o queramos es una experiencia inolvidable. Palabra.

¡Feliz fin de semana!

(*) Foto de portada de Ely Sánchez

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