The Square: ¿Cuál es tu nivel de confianza en el ser humano?

The Square Critica
  • domingo 12 de noviembre 2017

Este fin de semana fuimos a ver The Square, la nueva película del director sueco Ruben Östlund, que además ha sido la última Palma de Oro de Cannes, y ya os adelantó que nos encantó.

Os cuento…

The square es una sátira que se ríe de las miserias de nuestra sociedad, en la que denuncia las contradicciones de la progresía liberal, la obsesión por la corrección política y nuestro nivel de confianza en el ser humano, y donde a su vez critica el arte contemporáneo y a los que forman parte de él: desde artistas hasta curadores.

El cine de Ruben Östlund se ríe de todo el mundo, y sobre todo agita y consigue que todos los espectadores nos cuestionemos conductas e ideas sobre la vida, sobre nuestra vida en sociedad, sobre el ser humano, sobre el miedo a lo desconocido, sobre nuestra capacidad de autocrítica, etc…

El protagonista del film es Christian (Claes Bang), comisario jefe de un museo de Estocolmo. Un tipo guapo, altivo, padre divorciado con dos niñas, cargado de prejuicios con respecto a los que no son ricos o no son de raza blanca, con una posición económica y profesional privilegiada y acostumbrado a usar a las mujeres a su antojo. En él recae todo el peso de la película y lo cierto es que su actuación es inmejorable. Resulta creíble, y a pesar de todo es muy fácil empatizar con él.

Curiosamente, la idea que subyace detrás de The Square surge tras una exhibición de arte creada en 2015 por Ruben Östlund  y Kalle Boman en el museo de diseño Vandalorum de Värnamo. Un expo en la que exploraron la idea de instalar santuarios humanitarios en el centro de cada ciudad en Suecia. Estos santuarios fueron representados por un cuadrado físico situado en la plaza de las diferentes ciudades, y con él daban a entender que en ellos la igualdad de derechos y obligaciones debía prevalecer.

Tomamos el título de la película The Square del nombre de nuestro proyecto. Cualquiera que estuviese dentro de The Square se encontraba obligado a actuar y reaccionar si alguien necesitaba ayuda.

En el film, la historia estalla cuando un día Christian ayuda a un extraño en plena calle y al rato descubre que le han robado la cartera, el móvil y los gemelos de su abuelo. Un hecho que deriva en mil y una situaciones rocambolescas, que ayudan a entender y cuestionar nuestro nivel de confianza, y que sirven para que afloren nuestras miserias más ocultas.

La idea original fue recordar a la gente nuestro rol en la sociedad y nuestra responsabilidad. Mi padre me contó una vez que cuando él era un niño, en los años 50, sus padres solían colgarle una etiqueta identificativa del cuello y lo dejaban salir a la calle a jugar. Y eso era en el centro de Estocolmo. No tenían miedo de hacerlo, porque sabían que si tenía algún problema otros adultos lo ayudarían. Pero hoy criamos a nuestros hijos dando por hecho que el resto del mundo es una amenaza. Los individuos, especialmente los más privilegiados, se están aislando de la sociedad.

Como os decía al inicio, es fácil identificarse con Christian, a pesar de que no nos guste reconocerlo debido a sus prejuicios y opiniones retrógradas y a su actitud petulante. Su comportamiento responde al miedo a lo desconocido, y a la hipocresía que sin darnos cuenta muchos de nosotros predicamos cuando hablamos de empatía y solidaridad.

En la película encaramos la debilidad de la naturaleza humana: cuando uno intenta hacer lo correcto, lo difícil no es estar de acuerdo con los valores comunes, sino actuar respecto a ellos.

Para ello, Ruben Östlund escenifica la comedia humana en 142 minutos. De ahí que muchas de las escenas parezcan formar parte de una tira cómica, y os aseguro que muchas de ellas además de ser desconcertantes son hilarantes. Es decir: humor negro y absurdo en estado puro.

Otro de los aspectos que más me han fascinado de The Square es el ritmo, la exquisitez de las imágenes y el modo en el que Östlund utiliza la tensión. Me encanta como genera una atmósfera encaminada a que pensemos una cosa, para que luego, cuando sucede la acción, consiga desmontarnos por completo, ya que lo que supuestamente debería haber pasado no ha sido así.

Sin querer haceros spoiler… sí que quiero comentaros que hay un par de momentos que me parecen brillantes. Uno corresponde a la actitud de un asistente con el Síndrome de Tourette en la presentación de una exposición, y el otro se trata de la performance de un artista caracterizado de hombre-mono en una cena con la crème de la crème sueca del arte. Esta escena es sobrecogedora y en cierta manera hace que nos preguntemos: ¿hasta que punto lo políticamente correcto nos anula y no nos hace reaccionar? Food for thought.

Asimismo, las obras de arte (reales) que aparecen en el film son brutales, y ayudan a hacer foco en el core de la película, poniendo sobre la palestra el valor de las mismas, así como el modo que los humanos tenemos de relacionarnos los unos con los otros.

Sin más, The Square me ha parecido sublime en muchos aspectos, principalmente en lo que concierne a cuestionar nuestras actitudes y pensamientos. Es evidente que hay una crítica feroz al arte moderno, pero yo me quedo con la deconstrucción del ser humano y sus miserias.

¡Feliz semana!

Dirección: Ruben Östlund

Intérpretes: Claes Bang, Elisabeth Moss, Dominic West, Terry Notary, Christopher Laesso.

País: Suecia

Duración: 142 minutos

Año: 2017

Género: Tragicomedia

Estreno: 10 de noviembre del 2017

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