Siempre hay motivos para visitar Viena

Viena

Durante tres años, Viena fue casi mi segunda casa. Y es que la central de la compañía para la que trabajaba en aquel momento estaba ubicada en esta preciosa ciudad, y todos los meses me tocaba visitarla muy a menudo.

Asimismo, y aunque yo ya la he estado muchas veces, este año voy a volver para que mi chico la conozca, porque Viena es una maravilla y uno de esos lugares que me han marcado. Por ello, aquí os dejo 5 motivos por los cuales deberíais ir, al menos una vez en la vida, a una de las urbes más hermosas de Europa Central:

1. La LOMO LC-A y el nacimiento de la Lomographic Society International

Durante un viaje a Praga, un grupo de jóvenes estudiantes vieneses descubrieron la LOMO LC-A en una peculiar tienda de cámaras. Cuando volvieron a Viena, revelaron los carretes y alucinaron con las imágenes que obtuvieron. Inmediatamente, y cuando esta joyita fue descubierta por amigos, familiares y desconocidos… los fundadores de Lomography decidieron realizar incursiones con mochila para satisfacer la demanda de esta misteriosa cámara soviética. Y un año después, en 1992, se creó la Lomographic Society International (LSI), y ese mismo verano se escribieron las legendarias “10 reglas de oro de Lomography”, y el revolucionario “Lomography Manifesto”. Por si esto fuera poco, y debido al gran interés suscitado por este objeto de deseo, el ayuntamiento de Viena otorgó a la LSI una casa vacía en Breitegasse, en el distrito 7 de la ciudad, que se convirtió en la base de todas las operaciones Lomográficas. De hecho, fue allí donde tuvo lugar la primera exposición de Lomography, en la que además se vendieron 700 LOMO LC-A y se creó una de las características más conocidas de Lomography: la LomoWall. Por si esto fuera poco, y debido al gran interés suscitado por este objeto de deseo, el ayuntamiento de Viena otorgó a la LSI una casa vacía en Breitegasse, en el distrito 7 de la ciudad, que se convirtió en la base de todas las operaciones Lomográficas.

Yo soy una fan de estas cámaras y si os apetece descubrirlas no dejéis de ir a la tienda que tienen en Kettenbrückengasse, 20. Muy recomendable.

2. Sus ilustres habitantes

No somos conscientes de la gran cantidad de ilustres vieneses que han marcado nuestra vida, en diferentes disciplinas:

  • Sigmund Freud: Psicólogo y neurólogo, fundador de la escuela psicoanalítica.
  • Hans Asperger: Pediatra y descubridor del Síndrome Asperger.
  • Gustav Klimt: Autor del beso más famoso del mundo (cuadro “El Beso”).
  • Maria Antonieta: Hija de Maria Teresa, última reina absolutista de Francia.
  • Fritz Lang: Director de cine, quien ha dirigido clásicos como “Metrópolis” (1927) y M, el vampiro de Düsseldorf” (1931).
  • Christoph Waltz: Actor ganador del premio Óscar al mejor actor de reparto en dos ocasiones por sus interpretaciones en “Inglourious Basterds” y en “Django Unchained”, ambas películas del director Quentin Tarantino.
  • Franz Schubert: Compositor considerado el introductor del romanticismo musical y el continuador de la sonata clásica siguiendo el modelo de Ludwig van Beethoven.
  • Johann Strauss I y II: Compositores (padre e hijo). El padre fue conocido especialmente por sus valses, como El Danubio azul.
  • Mozart: Uno de los músicos más influyentes y destacados de la Historia.
  • Haydn: Conocido como el “padre de la sinfonía” y el “padre del cuarteto de cuerda” gracias a sus importantes contribuciones a ambos géneros. 

3. Por las maravillas turísticas que esconde…

La ciudad es muy famosa por algunos de sus palacios, como el Palacio Imperial, el Palacio de Schönbrunn y el Palacio Hofburg, que fue el lugar de residencia de la familia Habsburgo durante más de 600 años, y donde también se encuentra el museo de Sissi emperatriz. Otro lugar destacado es el jardín Tiergarten, ubicado detrás del Palacio de Schönbrunn, y que se trata del primer jardín zoológico de la historia.

Otros lugares destacados son la conocidísima Ópera de Viena (vale la pena verla por dentro y admirarla por fuera); la Biblioteca Nacional Austriaca, que es una de las bibliotecas históricas más bonitas del mundo; la Ringstrasse, la gran avenida circular, donde se encuentra gran parte de los edificios más importantes de la ciudad; el bloque de viviendas denominado Hundertwasserhaus, que se trata de uno de los edificios más carismáticos debido a sus originales colores y formas fantasiosas; el Prater, el parque de atracciones más antiguo del mundo en el que podréis subir en la noria gigante, que lleva funcionando desde 1897; el conocido mercado de frutas y verduras Naschmarkt, ideal para hacer una pausa y disfrutar de su variedad y buen ambiente; la calle Kärntner Straße, que es una de las calles más comerciales de Viena y más concurridas, donde si os apetece podréis ir de shopping; o la Casa de las Mariposas (Schmetterlinghaus) es conocida como una de las construcciones de estilo Jugendstil más bonitas del mundo, y alberga desde 1998 centenares de mariposas exóticas que viven en unas condiciones casi naturales revoloteando libremente.

4. Por su gastronomía

La capital de Austria cuenta con un gran número de restaurantes de renombre que ofrecen los exquisitos y únicos platillos típicos de la comida austríaca. Desde modernos cafés a clásicos bares y unos cuantos restaurantes vegetarianos, Viena ofrece una gran variedad culinaria. Pero uno de mis bocados favoritos es la famosa tarta Sacher… Mmmm… Hay mil sitios donde la preparan genial, pero en el Hotel Sacher, ¡está exquisita!

También os recomiendo que os toméis un café en el Café Central, el café más antiguo de Viena (Herrengasse 14), y que os comáis un buen Wiener Schnitzel, el plato típico de Viena (un escalope XL acompañado de patatas y ensalada) en Schnitzelwirt (Neubaugasse 52), una referencia en Austria, donde los camareros traen un trozo de papel de aluminio para que uno pueda llevarse lo que no haya podido acabar sin necesidad de preguntar.

5. Por “Antes del Amanecer”…

Soy muy fan de la trilogía de Richard Linklater, la cual se inició en Viena. Esta ciudad fue testigo del amor entre Jesse y Celine, un americano y una francesa que se conocen en el tren y comparten una noche (hasta que se separan porque ella tiene que tomar un tren y él un vuelo) que les cambiará para siempre.

Los muy frikis como yo de esta película, podréis recorrer las mismas localizaciones donde se rodó el film. Desde la estación de tren Wien Westbahnhof; pasando por Teuchtler Schallplattenhandlung, la tienda en la que los protagonistas escuchan a Kath Bloom cantando “Come here”, muy cerca del Museums Quartier; hasta el Friedhof der Namenlosen (el cementerio de los sin nombre), donde se enterraba a los que se ahogaban en el Danubio y que no se podían identificar, o la Franziskanerplatz, una de las plazas más bonitas de toda Viena, así como el Café Sperl, donde los inocentes amantes juegan a confesarse cosas como si hablaran por teléfono…

Sin más, y como os decía al inicio de este post, yo ya estoy deseando volver a disfrutar de esta ciudad tan auténtica y tan llena de magia. ¿Quién más se anima?

¡Feliz semana!

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