Poul Henningsen, el arquitecto de la luz

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¡Ay los daneses! ¡Qué estilo y qué buen hacer en lo que a diseño se refiere! Un claro ejemplo y exponente en esta materia es Poul Henningsen. Este arquitecto de la luz, conocido en su país sencillamente como PH, fue una de la figuras claves del panorama cultural y del diseño en la Europa de entreguerras, y uno de los teóricos de la iluminación más importantes del mundo.

PH

Hijo de la famosa actriz Agnes Henningsen, creció en un ambiente liberal y rodeado de prominentes figuras literarias de Dinamarca. Estudió en la Frederiksberg Technical School, y en el Copenhagen Technical College, aunque nunca se graduó y decidió probar suerte dedicándose a la pintura y el diseño y trabajando como arquitecto independiente. Entre sus trabajos destaca el Glassalen Theatre Hall, en parque de Tivoli de Copenhague. Si no habéis ido… ¡os lo recomiendo muchísimo!

Henningsen es considerado uno de los padres de la modernidad en Dinamarca tras la II Guera Mundial, y además destacó como crítico y autor – escribió para varios periódicos y publicaciones, editó la revista Kritisk Revy, publicó un libro y escribió poesía -, y en sus últimos años formó parte de la Real Academia danesa.

Fue un defensor acérrimo del funcionalismo, y dedicó gran parte de su carrera a la investigación de la importancia de la luz para nuestro bienestar. De hecho, hoy en día muchas de sus piezas son iconos y figuran en las colecciones de los museos más importantes del mundo. 

La serie PH

Tras muchos años de investigación para evitar el deslumbramiento, PH logró su cometido: una colección de lámparas formada por varios elementos en forma de plato, que se distribuyen concéntricamente en torno a la fuente de luz, proyectando ésta de forma uniforme y matizando los contrastes entre reflejos y sombras, para evitar recibir el resplandor directo. Y es que Henningsen añoraba la luz que emitían las lámparas de petróleo, que habían marcado su juventud, y trató de conseguir esa suavidad y calidez con la electricidad. Por ello, sus lámparas incluían reflectores cuidadosamente colocados que ocultaban la bombilla y desviaban los rayos de luz para conseguir que se repartieran de forma suave por toda la estancia.

Su lámpara más famosa es la lámpara PH de 1924, y está basada en un exhaustivo análisis científico de la función de una pantalla de lámpara, con la que ganó el primer premio de iluminación moderna en la Exposición de París de Artes Decorativas de 1925. En la actualidad sigue siendo un MUST. Yo tengo una reproducción de Domini Design en casa y… ¡me vuelve loca!. 

Posteriormente, llegaron nuevos modelos de la lámpara PH (más de 100 hasta su muerte) con variaciones que la hacían apta para diversas funciones y espacios. ¿Increíble, verdad? Entre las más conocidas está la PH Louvre, una lámpara colgante de techo formada por trece láminas de metal concéntricas; la PH Artichoke, de 1957, que aunque está basada en el mismo principio que las anteriores, debido a sus grandes dimensiones es perfecta para espacios más grandes; la Snowball de 1958, una de mis favoritas, es una lámpara colgante con ocho láminas de aluminio; y la PH 50, que es una revisión de la PH5 y cuyo nombre es una referencia a sus 50 centímetros de diámetro y que está pensada para colgar a escasa distancia sobre las mesas. Esta seguro que la habréis visto muchísimo en la revista AD.

Sin más, seguiré esta serie de diseñadores top, cuyos diseños siguen resultando contemporáneos, así como obras de arte. ¡Espero que os guste!

¡Feliz semana!

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