Never say goodbye…

Nos Veremos Pronto

Quien me conoce aunque sea un poquito… sabe que odio las despedidas. Y no me refiero solo a las que implican una gran distancia física por un cambio de residencia sino también a las «pequeñas despedidas», pero no por ello menos sentidas, que irremediablemente vivimos casi a diario… Es decir, como cuando por ejemplo decides cambiar de trabajo, dejar de ver a una persona que te gusta pero que sabes que es mejor así, cuando te despides de tus amigos después de haber pasado un buen momento y lo que realmente deseas es que no acabe nunca, cuando estás de viaje en un lugar nuevo que te fascina y te tienes que ir, etc… Por eso, yo nunca digo adiós… prefiero evitar ese momento, que al menos para mi encierra muchas connotaciones negativas y siempre opto por un «hasta luego, ahora vengo, voy a aparcar la bici, te veo más tarde…» o lo que se me ocurra. Me calma tener la sensación de que no hay un punto final, porque realmente creo que no es necesario y porque la vida da muchas vueltas. Y porque además hoy en día existen muchas fórmulas y medios para seguir en contacto sin necesidad de que una separación con más o menos distancia signifique un adiós definitivo.

Never say goodbye, because saying goodbye means going away and going away means forgetting.

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