Martin Creed y sus amigos están en el Centro Botín

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Hasta el 9 de junio, la nueva obra site specific del artista británico Martin Creed: “AMIGOS” estará presente en el Centro Botín. Se trata de un híbrido entre exposición y performance, que incluye más de una docena de pinturas murales, música en vivo coreografiada, sonido grabado y trajes diseñados por el propio artista.

Este proyecto pluridisciplinar y multidimensional, comisariado por Benjamin Weil, director artístico del Centro Botín, está presente tanto en la sala de la segunda planta, como en algunos de los espacios exteriores. Por si esto fuera poco, en el volumen oeste, el personal de sala y taquilla lleva uniformes pintados por el propio artista, el cual ha empleado 164 botes de pintura de 82 tonalidades diferentes; el ascensor aguarda un proyecto sonoro;   en una zona de árboles -próximos al edificio- de los Jardines de Pered hay una intervención artística lumínica; y una obra sonora será ejecutada por un cuarteto en el horario de apertura del Centro Botín y durante todo el periodo expositivo. Estos músicos itinerantes aparecen y desaparecen en el espacio expositivo en una coreografía que puede parecer errática, pero que en realidad está cuidadosamente definida por el propio artista.

Como suele ser habitual en su trabajo, a Creed le gusta agitar y, en este caso, invita a los visitantes a reconsiderar su entorno, poniendo el foco en el personal del centro de arte de Santander, a quienes hace partícipes, así como sobre los elementos arquitectónicos que normalmente pasan desapercibidos. ¿Qué pretende? fomentar una nueva mirada de los visitantes, más aguda y atenta, sobre los aspectos más insignificantes del entorno.

El trabajo de Martin Creed siempre tiene en cuenta el contexto y el espacio que ocuparán sus obras, y sus intervenciones son un collage de disciplinas: desde pinturas y dibujos hasta esculturas, sonidos, imágenes en movimiento y presentaciones en vivo.

Me gusta trabajar sin decidir de antemano lo que voy a hacer. Voy viendo sobre la marcha si me lleva a la música, a la pintura o a otra cosa. Cada pieza es un intento de algo, un pequeño experimento. Es una muestra de muchos experimentos.

Asimismo, la experimentación, la duda y el humor irónico son aspectos fundamentales de sus creaciones, que parte de la premisa de que todo arte proviene del sentimiento…

Si me forzaran a usar un término para mi trabajo, lo llamaría expresionismo; creo que todo artista se expresa en las cosas que hace. El problema que tengo con el arte conceptual es que no creo que sea posible separar las ideas de los sentimientos.

Let’s enjoy the show!

*Fotos: Belén de Benito.

Sobre Martin Creed

(Wakefield, Reino Unido, 1968), se trasladó con su familia a Glasgow con tan solo 3 años y, de hecho, toda su vida se ha sentido escocés de adopción. Desde muy joven tuvo claro que el arte y la música eran sus dos grandes pasiones y, por ello, se formó en la Slade School of Art de Londres.

Con su primera obra, titulada “Work No. 3 (1986)”, inauguró el sistema de numerar sus obras antes de añadirle títulos, una nomenclatura que se refiere al sistema de catalogación de la obra de grandes compositores de la música clásica. Tal es el caso de su “Work No. 88, una hoja de papel DINA4 arrugada en una bola” (1994) o “Work. No. 200, la mitad del aire en un espacio determinado” (1998), su famosa habitación donde la mitad del espacio está repleto de globos. Todas sus obras funcionan como un archivo: sus “Works” solo se materializan cuando se exhiben. De lo contrario, existen como conjunto de instrucciones que deben ser meticulosamente ejecutadas cada vez que se exponen.

El enfoque minimalista -y siempre controvertido- de sus obras, le llevan a prescindir de todo aquello que él mismo considera fuera de lugar, innecesario o sin relevancia. Creed remueve constantemente los conceptos actuales del arte, utilizando materiales ordinarios y situaciones comunes en sus trabajos. De este modo, une arte y vida cotidiana en un estilo artístico que a muchos confunde y a otros entusiasma, pero que jamás deja a nadie indiferente.

Creed es ya un referente para sus incontables seguidores a los que, por ejemplo, consiguió convencer en 2012 para que hicieran sonar, al mismo tiempo que repicaban las campanas londinenses, las bocinas de sus coches, los timbres de sus puertas y hasta los de sus bicicletas durante la inauguración de las Olimpiadas de Londres, creando así una gigantesca performance que bautizó como “Trabajo Número 1119”.

Respecto a su trabajo musical, su primera banda, llamada Owada, se formó en 1994 con Adam McEwen y Keiko Owada. En 2011 fundó su propio sello, Telephone Records. Además de los numerosos discos que ha publicado, el más reciente en 2016, también ha compuesto obras orquestales, incluyendo la “Work No. 955”, para la Birmingham Symphony Orchestra; “Work No. 994”, para la Hiroshima Symphony Orchestra o la “Work No. 1375”, para la London Sinfonietta.

Sitio:

www.centrobotin.org

Dirección:

Centro Botín: Muelle de Albareda, s/n (Santander)

Horario:

Del 6 de abril al 9 de junio de 2019

Precio:

8 €

Si nunca habéis visto el arte de Creed ¡no os lo podéis perder!

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