Los misterios de la memoria

Olvídate De Mi

Este fin de semana estuve leyendo un artículo del neurólogo y neurocientífico Facundo Manes sobre la capacidad de nuestro cerebro para recordar u olvidar algo. Y uno de los puntos que me asombró fue que resulta que a nuestro córtex le gusta suprimir de la memoria hechos no deseados o poco relevantes, prefiriendo, sin embargo, salvaguardar aquellas vivencias más emocionantes. Todo ello sucede, entre otras cosas, por la dopamina, ya que es la que nos impulsa a perseguir constantemente el placer y la recompensa.

Otra de las cosas que me sorprendió es que el olvido es el aspecto más prominente de la memoria. Nuestro cerebro no guarda con detalle todo lo vivido sino que a su modo hace una especie de resumen, que al revisitarlo se convierte en víctima de las nuevas percepciones y se transforma en otra cosa que difiere del hecho objetivo hasta que otro día volvemos a evocarlo… Vamos… un bucle sin fin.

Cada vez que recordamos algo, permitimos la incorporación de nueva información. Y cuando lo almacenamos como una nueva memoria, contiene información adicional al evento tal como sucedió. Es por eso que aquello que nosotros recordamos no es el acontecimiento como fue en realidad, sino la forma en la cual fue recordado la última vez que lo trajimos a la memoria.

Pero tal y como os comentaba al principio, las motivaciones de nuestro cerebro por olvidar unas cosas y no otras son sorprendentes. Es decir, algunos olvidos son producidos por nuestro cerebro por cuenta propia sin que le pidamos que lo haga. ¡Sí, sí! Él mismo toma este tipo de decisiones, y como si se tratase del archivo de una oficina destruye ciertas memorias/carpetas sin previo aviso. ¿No os recuerda en parte a la peli de Michel Gondry ‘Olvídate de mi…’? Vale que no sucedía exactamente eso, pero en la película era un ‘doctor’ quien activamente entraba en el cerebro de quienes lo solicitaban, para eliminar aquellos recuerdos que ‘por h o por b’ les causaban dolor. Una especie de cerebro personificado que se hacía con los mandos de la máquina central y hacía y deshacía según las peticiones del paciente. Food for thought.

Asimismo, y aunque las reflexiones de Manes hacían más hincapié en los problemas de memoria a medida que nos hacemos mayores, también puso sobre la mesa otro tema muy interesante, que demuestra a partir de múltiples experimentos que las memorias asociadas a una carga emocional intensa son aquellas que logran mantenerse en nuestra mente. Lo cual significa que retenemos más y mejor aquello que nos emociona. ¿Lo hará por aquello de protegernos? ¿por aquello de que estamos programados para el placer? Sea como sea… doy las gracias al mío por quedarse siempre con lo bueno.

¡Feliz fin de semana!

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