La teoría sueca del amor: el lado oscuro de vivir en el perfecto país escandinavo

Swedish Theory Of Love

La semana pasada vimos por fin el documental «La teoría sueca del amor» (The Swedish Theory of Love) del iconoclasta Erik Gandini, conocido por Videocracy (2009) o Surplus: Terrorized Into Being Consumers (2003).

En esta ocasión, el director italiano explora el estilo de vida sueco en relación con el amor, desde un punto de vista crítico, pero sobre todo humorístico. Un film sobrecogedor, que nos hace reflexionar sobre cómo las apariencias engañan, y cómo, en este caso, un modelo de vida idílico puede acarrear vidas infelices y vacías emocionalmente hablando, donde impera la soledad como lifestyle.

El progreso es un retroceso…

El punto de partida es muy interesante, ya que es muy curioso que siendo los nórdicos, concretamente los suecos, una sociedad súper avanzada y con un nivel de calidad de vida altísimo, sean a su vez un país con un sistema aparentemente perfecto, pero con evidentes taras, que están generando seres excesivamente autónomos e independientes y por ende insatisfechos. Evidentemente que habrán casos y casos, ¡faltaría más!, pero la intención de este docu es hacer foco en un problema cuyo impacto es la infelicidad de sus habitantes.

Aquí el «yo me lo guiso, yo me lo como» es su slogan. Nadie pide favores; el contacto humano queda reducido a la mínima expresión; uno de cada dos suecos vive solo; no existen y están mal vistas las dependencias/cargas familiares; cada vez hay más madres solteras que tienen hijos a través de la inseminación artificial (en su casa) y el número de gente que muere sola aumenta año tras año. Parece mentira, ¿verdad? Por ello, me pregunto: ¿puede el progreso convertirse en involución? Y… Siendo animales sociales por naturaleza ¿tiene sentido asumir el aislamiento y la soledad para tener una vida autónoma e independiente? Food for thought.

La independencia que mata

Lo más triste de todo es que uno de cada cuatro suecos muere solo, y lo peor es que ningún familiar o amigo reclama el cuerpo. De hecho, y como dejan patente en la peli, pueden pasar días, semanas, meses, e incluso años sin que nadie se dé cuenta que esa persona ha desaparecido o le ha pasado algo. Solamente el olor se convierte en delator del deceso…

Asimismo, y viendo el mundo en el que vivimos en el que las redes sociales y las nuevas tecnologías han cambiado la forma en la que interactuamos con los otros y han conseguido que pasemos más tiempo virtual con nuestros seres queridos o followers, en lugar de apostar por verse más y relacionarnos sin móviles ni pantallas de ordenador… Por ello, Gandini bucea por las entrañas de esa panacea que rige en Suecia, donde lo ideal es ser independiente hasta el final de sus consecuencias. Sin embargo, visto lo visto, está claro que este exceso de autosuficiencia no genera individuos más felices sino todo lo contrario, ya que relegar el contacto físico a algo secundario, evitar el contacto visual e incluso el saludo al vecino no hace más que contribuir a crear seres marginados y depresivos, a pesar de vivir en un país con una economía sólida y una atención sanitaria de primera garantizada.

Epidemia nórdica: la soledad

Lo curioso es que fue el Gobierno quien en 1972 con un manifiesto político: La familia del futuro: una política socialista para la familia, motivó esta campaña de liberación individual, promoviendo que ninguna persona — mayor, joven o enferma — tuviese que depender de otra para subsistir. De ahí que sea el Estado, a través de guarderías, residencias para mayores y todo tipo de ayudas, quien sustituya a la familia y a los amigos como red de protección. Una situación que está en las antípodas de un país como el nuestro, en el que la familia es el hilo conductor de la vida.

Esta plaga de soledad sueca no causa problemas a nadie más que a sí mismos, ya que estando solos y siendo tan independientes, no generan problemas a los demás. Sin embargo, este aislamiento y soledad perjudica seriamente a la salud, ya que altera el sueño, el sistema inmunológico, aumenta el riesgo de estrés e infarto, entre otras enfermedades. Y esto les sucede a los suecos y al resto dela humanidad. Estar solo en el sentido más estricto de la palabra no es saludable.

Back to nature

¿Cuál es la salida? En el documental aparecen dos alternativas de dos casos reales: uno de ellos se trata de una doctor sueco, que tras trabajar 30 años en su país natal decidió ejercer la medicina en Etiopía, de donde es su mujer, porque, entre otros motivos, «aquí nunca estás solo. Si estás enfermo la gente te cuida, si mueres la gente te acompaña y te guarda luto». Sorprende que algo tan evidente para nosotros, pueda resultar una particularidad deseable, porque en su país, Suecia, eso no ocurre…; y otro caso es el de un grupos de jóvenes suecos, que se reúnen en el bosque para tocarse, hablar o mirarse a los ojos, en busca de algo distinto al que la sociedad les ha impuesto y que les hace profundamente infelices. Tengo que decir que a diferencia del doctor, estos últimos rozan el rollito new age y verles en acción es un poco surrealista, pero con que hay que quedarse es en su respuesta a este sistema tan perfecto en la teoría, pero con un impacto tan desgarrador en la parte más humana y emocional de las personas.

Sin más, os recomiendo mucho que lo veáis, si es que no lo habéis hecho ya. Os aseguro un cine fórum posterior muy interesante.

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