La química del amor

Quimica Del Amor
  • Lunes 17 de Septiembre 2012

¿Alguna vez os habéis preguntado porque nos enamoramos? Supongo que sí…

Lo curioso es que aunque no lo creamos el amor es como una droga. De hecho, nuestro cerebro responde al deseo, a los sentimientos y a los vínculos mediante un cóctel químico, como si se tratase de un laboratorio. Porque como apuntan los expertos: el amor es física, pero también química.

Asimismo, la ciencia lleva más de dos décadas tratando de desgranar sus causas y consecuencias. Y de hecho, las Universidades de Concordia (Canadá), Syracuse y Virginia Coccidental (EE.UU) ya han descubierto que el amor afecta a varias áreas cerebrales y produce descargas neuronales… ¡Electricidad! ¿Interesante, no creéis?

Resulta que son dos estructuras, la ínsula y el núcleo estriado, las responsables del amor y del deseo sexual. Aunque cada una de ellas nace de forma distinta. Es decir, la primera se activa solo con sentimientos de amor, y la segunda con el deseo. Y sorprendentemente este proceso sucede de la misma manera tanto en hombres como en mujeres.

Otra curiosidad a tener en cuenta es que el amor romántico se inicia cuando nuestro cerebro asocia una persona con una recompensa y un deseo. Esto implica, según los expertos, que no existe el amor a primera vista, ya que necesitamos tocar, sentir y consumir ese deseo con la persona en cuestión. No obstante, nuestro cerebro hace una diferencia clave: el deseo se activa como un estado de ánimo ante algo específico (una persona, una situación o un objeto), mientras que el amor lo hace de forma más compleja, abstracta y flexible, relacionándose con la motivación, la expectación y la formación de los hábitos.

Por otro lado, y mucho antes de llegar al amor en mayúsculas, se ha descubierto que existen fases previas. La química es la responsable de las mariposas en el estómago, las miradas complacientes y los enfados pasionales. Y según Helen Fisher, antropóloga en la Universidad de Rutgers (EE.UU), en una primera instancia el deseo se produce por la secreción de estrógenos en el caso de las mujeres y testosterona en el caso de los hombres. Y cuando nos enamoramos es la dopamina (en este estado producimos hasta 7.000 veces más de lo habitual) la causante del cóctel de emociones que sentimos de manera descontrolada. Así que junto con la oxcitocina, responsable de que la pareja se sienta más vinculada, y las fenilaninas, creadoras del entusiasmo, la lógica y la razón quedan anuladas.

Por suerte y como ya sabéis esta ceguera es transitoria. Porque aunque en un principio se activen zonas del cerebro como el córtex anterior cingulado, con el tiempo el amor se calma. Y la causante de este proceso se llama vasopresiona, una hormona estabilizadora fruto de la evolución, que garantiza la supervivencia de la especie.

Pero… ¿porqué nos enamoramos de una persona y no de otra?

Los expertos no se ponen de acuerdo, pero parece que las claves residen en el olfato (esto significa que escogemos a aquellas personas que tienen un olor muy distinto al nuestro porque, como mamíferos que somos, este criterio garantiza que la pareja escogida asegure estabilidad y mejore la especie) y en que tendemos a enamorarnos de las personas que tenemos a nuestro alrededor y de aquellas que resultan misteriosas…

Sea lo que sea… y aunque la ciencia asegure que la culpa la tiene la biología, la evolución y nuestra parte más animal… lo que está claro es que la vida sin amor no tiene sentido.

> Entrevista de Eduard Punset a Helen Fisher

Comentarios 1

  1. pilar

    hmmm muy interesante y lindo el dibujo.

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