La Forma Del Agua: la preciosa fábula de amor de Guillermo del Toro

La Forma Del Agua Eliza

Este fin de semana fuimos a ver “La Forma Del Agua”, la última película coescrita y dirigida por el premiado director de cine, Guillermo del Toro, que opta al Oscar como mejor película, además de estar nominada en 13 categorías más.

La temática del film se centra en una joven muda llamada Eliza, que interpreta de forma brillante la actriz Sally Hawkins, durante la época de la Guerra Fría, a principios de los años 60, cuando la carrera militar y espacial estaba en su punto más álgido. La vida de Eliza transcurre sin grandes emociones y llena de rutinas – masturbarse ritualmente en la bañera, coger el autobús y dormirse apoyando la cabeza en la ventana, fichar con su compañera y limpiar día sí y día también sin más expectativas… – hasta que un buen día se topa con “el sujeto” – así es como llaman al ser extraño con apariencia híbrida entre humano y anfibio de cualidades únicas y divinas, capturado el ejército de los EE.UU -.

Un encuentro que determinará su deambular vital, así como el de su vecino y mejor amigo, Giles – personaje interpretado por el gran Richard Jenkins –, un hombre ya mayor, ex-publicista venido a menos, que se dedica a la ilustración y que ve como su vida no ha sido como se esperaba.

Este cuento de hadas místico y preciosista, está cargado de detalles, que van desde la fotografía, pasando por la música -a cargo del oscarizado compositor francés Alexandre Desplat -, por sus desolados personajes, hasta por la flamante dirección artística, y se trata de una metáfora visual, que nos hace reflexionar sobre nuestra propia naturaleza y sobre nuestro cada vez más inhumano sistema de valores. Por ello, “La Forma Del Agua” es un canto al amor en sus múltiples formas y a la amistad, así como a las ganas de evadir la insulsa realidad.

Muchos de nosotros tenemos ideas fijadas y el cuento de hadas es un antídoto, una forma de llegar a las emociones. Quería que la película fuera precisamente emociones e imágenes, más que palabras.

Asimismo, uno de los aspectos que más me han sorprendido de la película, es el homenaje que Del Toro rinde a su filmografía fetiche. Desde “Amelie” – a través de la figura de Eliza, de su vecino y de la música hasta de la paleta de colores que emplea, aunque sea un poco más “dark” – a pelis fantásticas de serie B de los años 40 y 50, como La mujer y el monstruo” (Jack Arnold, 1954). E incluso llega a rozar terrenos próximos a la “Bella y la Bestia” y a “King Kong”

Sin más, os recomiendo que vayáis a verla. “La Forma Del Agua” es deliciosa, tierna, conmovedora, rezuma poesía, belleza y fantasía, y tiene un puntito ingenuo que conecta irremediablemente con nuestro niño interior. ¡Bravo Guillermo! Aquí huele a Oscar…

Consultar cartelera.

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