La felicidad está en un rincón remoto del Oeste…

This Is Bliss John Horvath

Puede que estéis pensando que estoy loca, pero no… jejeje Resulta que en el condado de Gooding (Idaho) hay un pueblo llamado Bliss, o lo que es lo mismo: Felicidad. ¿Curioso verdad? Pues resulta que un buen día, el fotógrafo de 37 años John Horvath, un apasionado de la América profunda, sintió un flechazo cuando casualmente se encontró con este pueblo perdido de apenas 300 habitantes.

Todo sucedió un verano de hace casi cuatro años. John Horvath no iba con la intención de descubrir nada hasta que vio un letrero con el nombre de Bliss, que llamó su atención. Sobre todo porque, a primera vista, este remoto poblado ubicado en pleno desierto y lleno de cactus y poco más, no parecía ofrecer nada interesante. Sin embargo, fue su evocador nombre el que hizo detenerse y cambiar su rumbo para averiguar más sobre ese lugar y sus habitantes. De hecho, tras pasar solamente un par de horas en el lugar, tuvo la brillante idea de, por un lado, llevar a cabo un proyecto multimedia al que llamó “This is Bliss”, y por otro publicar un libro llamado “Coyote”, en el que aparecen cuentos inspirados en Bliss.

Aunque el libro está genial y os lo recomiendo, me gustaría hacer más hincapié en su proyecto fotográfico “This is Bliss”, en el que John Horvath no solamente ha captado la esencia de Bliss, sino de todo el condado de Gooding, al que pertenece esta pequeña población, que fue construida en el siglo XIX por esclavos chinos durante la fiebre del oro. Sus fotografías retratan e inmortalizan este paraje de tan sugestivo nombre de un modo muy especial, ya que en todas ellas queda patente la impronta de sus residentes, a partir de las conversaciones que mantuvo con ellos.

Y… ¿qué pasa con la felicidad? ¿realmente está en Bliss?… John Horvath descubrió que la felicidad que subyace en este paraje tiene que ver más con las mitologías rurales estadounidenses que con la realidad. Y es que todo lo que queda de Bliss son dos gasolineras, una pequeña escuela, una iglesia, un restaurante y dos salones para atender a sus 300 vecinos.

Bliss está inundado por paisajes infinitos, de un romanticismo abrupto, así como de bellos rincones en los alrededores del valle del río Snake y un clima en absoluto paradisíaco, con inviernos ventosos y gélidos y veranos cálidos y secos.

Sin más, os invito a que os recreéis en sus instantáneas. Como podréis comprobar, “This is Bliss” contrasta las visiones románticas del Occidente americano con su realidad contemporánea, y considera cómo las alturas del idealismo se obtienen tanto a nivel personal como cultural.

¡Feliz martes!

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