Hawley en Madrid: crónica de una epifanía anunciada

Hawley Viene A Madrid

El pasado lunes asistí al concierto del gran Richard Hawley en el Teatro Barceló. Y como era de esperar, una vez más desató la euforia entre los allí presentes. El heredero de Johnny Cash Roy Orbison saltó al escenario puntual, sonriente y con su particular pelo engominado, una chupa tejana e incluso pronunciando algunas palabras en castellano.

Así que mientras permanecíamos expectantes y ojipláticos… el ex guitarrista de Pulp y uno de los grandes de la historia del pop rock británico se lanzó con el ímpetu que le caracteriza a interpretar tanto los nuevos temas de su octavo álbum de estudio, “Hollow Meadows” (Parlophone/Warner) como grandes clásicos de sus anteriores discos, acompañado de su banda y de sus múltiples guitarras.

Sin embargo, y justo al inicio, hubo una anécdota que tanto a él como al resto nos dejó perplejos, ya que en cuanto se presentó, una chica que estaba en las primeras filas le gritó: «¡Espera, espera, mi novio ha ido al baño!»… a lo que Hawley irónicamente le contestó: «¿De verdad os habéis gastado 100 euros para venir a hacer pis?»

En cualquier caso, y a pesar de su catarro, Hawley estaba contento y durante toda la actuación estuvo bromeando, mientras canción tras canción conseguía conmovernos sobremanera, como si con cada nuevo envite de su psicodelia penetrante y delicada pudiese hacernos levitar. Algo inevitable, ya que asistir a un concierto de este Señor es someterse a una dosis extra fuerte de intensidad y emoción, que te deja noqueado (en el buen sentido de la palabra).

El setlist fue excelente y a lo largo de toda la noche fue intercalando con gran acierto canciones nuevas como «Which Way», «Heart of Oak» o «I Still want You» con algunos de sus himnos como «Open Up Your Door», «The Streets are Ours» o «Don’t Stare at the Sun». Vale que no tocó la emblemática «The Ocean», pero al menos para mi no fue necesario, porque aunque parte del público estuvo reclamándola, entiendo que el de Sheffield se hiciese el «huidizo». Supongo que debe estar cansado de que esa canción se haya convertido en «la canción de Hawley», aunque tenga un sinfín de temazos que no son tan conocidos pero que tienen un calado enorme.

Sin más, concluyo este post con la certeza de haber estado una vez más en uno de los mejores conciertos de mi vida.

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