Erik Kessels y su oda al fracaso

Failed It

En mi último viaje a Londres tuve la oportunidad de visitar el espacio KK, que tiene la agencia KesselsKramer en Hoxton. Esta agencia esta capitaneada por Erik Kassels, considerado como el creativo más influyente de Holanda. Y es que este señor es una maravilla y su trabajo más.

Antes de nada y para ubicarlos un poco, si es que no lo conocéis ya, voy a contaros algunas cosas sobre él…

Erik Kessels es socio fundador y director creativo de KesselsKramer, una agencia de comunicación internacional independiente con sede en Ámsterdam. Y durante todos estos años ha trabajado para clientes nacionales e internacionales como Nike, Diesel, J & B Whisky, Oxfam, Ben, Vitra y el Hans Brinker Budget Hotel, entre otros muchos.

Asimismo, Erik ha recibido numerosos premios internacionales, y ha diseñado, editado y publicado varios libros de fotografía peculiar a través de KesselsKramer Publishing como The Instant Men y Wonder, así como Failed it!, que ha publicado con la editorial Phaidon.

Por si esto fuera poco, desde hace ya 17 años es editor de la revista de fotografía alternativa Useful Photography; ha comisariado exposiciones como Loving Your Pictures en el Centraal Museum de Utrecht, Holanda, y en Rencontres Internationales de la Photographie de Arles. Y ha sido uno de los cuatro comisarios – junto a Lou Reed, Fred Ritchin y Vince Aletti – del New York Photo Festival 2010 donde presentó la exposición Use me Abuse me.

¡Un crack!

Así que ahora, que ya os he puesto en contexto, ¡vayamos al grano!

Kessels lleva mucho tiempo haciendo oda al fracaso, y es que él cree fervientemente en la necesidad de cometer errores. Esta convicción no solo la aplica en su vida y en su trabajo, sino que además muestra en su libro Failed it!, que cometer errores y tener el valor de fracasar, provoca ideas originales y éxitos creativos. Seguramente estaréis pensando: “¿en serio?”. ¡Sí, sí! De hecho, yo comulgo con esta máxima. ¿No os ha pasado a veces que de algo que en apariencia parecía muy negativo o una catástrofe… después ha derivado a algo inhóspito y además muy bueno? Seguro que sí. Y es que lo que nos sucede muchas veces es que nuestra educación focalizada en el éxito, pero sin pasar y ni siquiera rozar por un fracaso, nos paraliza. Y si a eso le añadimos nuestro miedo al error…  esta actitud se convierte en la guinda de un pastel, que en lugar de ayudarnos a avanzar fomenta que no queramos salir de nuestra zona de confort.

Erik Kessels insiste en este libro y en sus charlas y entrevistas que el error no es sinónimo de fracaso sino de inspiración.

El mayor error que puedes cometer es no cometer ninguno.

Por ello, un buen ejemplo, es una campaña que organizaron para un hotel dirigido a estudiantes y jóvenes con recursos económicos limitados. Resulta que aunque los precios de este hotel eran muy ajustados, el servicio y las condiciones del mismo no eran atractivas. Así que lo que se le ocurrió fue hacer una campaña muy original, donde se burlaban de todo lo que no tenía el hotel. Entre otras muchas acciones que llevaron a cabo, crearon unas cartulinas donde dibujaron objetos recortables como shampoo, sales de baño y otras amenities propias de un hotel de lujo, y las dejaron en las habitaciones para que los huéspedes pudieran colocarlas en los baños. La campaña fue un éxito absoluto y el cliente quedo encantadísimo.

Lo tenemos que afrontar: todos cometemos errores. Puede que no sean enormes, pero todos fallamos de alguna manera.

Volviendo a las ideas del libro – el cual os recomiendo encarecidamente – página a página muestra experiencias reales que nos alientan y nos hacen ver, sobre todo, que más vale que nos quitemos de la cabeza esa obsesión por encontrar la perfección, ya que queramos o no el error forma parte de nuestras vidas constantemente, y no es malo.

Lo que yo critico en el libro es la idea de perfección que muchos intentan alcanzar durante el proceso artístico. Rechazo el hecho de proponerse un objetivo, que este entre dentro de unos parámetros, y disponerse a alcanzarlo sin fijarse en todo lo que no encaja. Eso no quiere decir que uno no deba ser cuidadoso y perfeccionista. De hecho, es necesario serlo para crear buenas obras en cualquier campo. Aceptar los errores durante la creación y aprovecharlos, no es sinónimo de trabajar menos o ser menos perfeccionista.

En lo que a mi respecta, no solamente estoy totalmente de acuerdo en la idea de no despreciar nuestros errores, vergüenzas y tropiezos, sino que creo que de todas esas “cagadas” que en apariencia no sirven para nada pueden surgir grandes descubrimientos a los que nunca hubiésemos llegado por otras vías.

Sin más, Failed it! es una guía de bolsillo que celebra el error y la imperfección a través de más de 100 imágenes de artistas, fotógrafos y diseñadores internacionales, además de fotografías pertenecientes a la colección del propio Kessels, y grandes textos que abordan las diferentes maneras en que el fracaso puede propiciar resultados positivos. Un gran libro muy motivador.

Los anales de la invención están plagados de hermosos errores y, en lo relativo a la creatividad, el mayor error que uno puede cometer es no cometer ninguno. Lleva tus errores con orgullo y date cuenta de que no has dado en el clavo. ¡Te has equivocado!.

Happy day!

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