Entrevista a Roger Casas-Alatriste de El Cañonazo

Roger Casas
  • martes 5 de noviembre 2013

Madrid. 19 h. Barrio de las Letras. Jazz Bar. Música de la buena. Dos cañas servidas en copa de balón. Roger Casas-Alatriste, madrileño de México, «cañonero», experto en Comunicación, branded content y transmedia y desde hace unos meses también papá. Un encuentro casual e inolvidable con Eduardo Vázquez Martín, promotor cultural, editor, poeta y director del Museo de Historia Natural y de Cultura Ambiental de México. Y sobre todo, muchas ganas de hablar y de elucrubar sobre la vida y sus misterios…

Si queréis conocerle un poquito mejor… seguid leyendo…

  1. Autodefinición

    Un desarraigado al que le gusta contar historias en el formato, soporte y lenguaje que sea y a cualquier hora.

  2. ¿Cual es el origen de tu apellido?

    Soy mexicano de pura cepa. Mis padres, mis abuelos de mis bisabuelos son de México. He estado indagando y aunque no he sacado mucho en claro si que te diré que mi apellido es compuesto porque lo compuso mi bisabuelo. Las razones por las que lo hizo las desconozco, pero supongo que era para perpetuar el apellido de su madre. Sin embargo, de todos los hijos que tuvo mi bisabuelo, el único que lo utilizó fue mi abuelo, que tuvo 6 hijos y 20 nietos. Por otro lado y respecto a los Alatriste te diré que son unos familiares muy curiosos. Son de Puebla y fueron unos de los que empezaron la revolución mexicana. De hecho, uno de los detonadores de esta revolución fueron los hermanos Serdán. Tenían un arsenal en el sótano de su casa y cuando alguien se enteró y se chivó pues la revolución que se estaba gestando estalló antes. Luego es cierto que mucha gente me pregunta por la relación entre el Alatriste de la novela de Pérez-Reverte y lo cierto es que sí que hay un vínculo. De hecho, uno de esos Alatriste-Serdán de Puebla, que es otra rama de la familia, y que se llama Sealtiel Alatriste, escritor y ex cónsul de México en Barcelona, es un tipo que tiene muchas historias, y que además es amigo de Pérez-Reverte, quien en uno de sus libros le da las gracias por haberle prestado su apellido para el personaje de su novela.

  3. Tienes una agencia de branded content y transmedia que se llama El Cañonazo, pero ¿cual es tu formación?

    Soy periodista. Estudié Comunicación con especialización en Periodismo, con la idea de contar historias. Además, era la especialidad más corta y la que tenía los mejores profesores. Y en aquel momento como estaba muy metido en temas literarios y veía que mis escritores favoritos como Hemingway, Hunter S. Thompson… eran periodistas convertidos en literatos pues eso fue lo que me acabó de motivar. Porque, como te decía, mi idea era haber sido escritor.

  4. Nunca es tarde…

    Cierto… jejejeje

  5. ¿Cuando decidiste montar El Cañonazo y por qué?

    El Cañonazo va a cumplir 4 años y surgió de manera muy orgánica. Yo trabajé para el primer video-blog que se hizo en Europa y que se llamaba Mobuzz. Una start-up española, en la que hicimos cosas maravillosas e inéditas, que en aquel momento nadie hacía. Yo formé parte del equipo de producción de esa compañía. Sin embargo, y aunque la empresa creció muchísimo tuvo un final bastante patético y esperpéntico. En cualquier caso, allí aprendí muchas cosas y sobre todo conocí a mi amigo y socio Martín Milone. Probablemente lo que ofrecíamos en aquel momento era algo demasiado adelantado a su tiempo y tampoco era un producto dúctil o flexible como para aceptar la entrada de otros individuos como las marcas. Los vídeos que hacíamos no aceptaban su participación. Por aquel entonces no existía el branded content, y nosotros éramos prácticamente unos outsiders y quienes fuimos los pioneros en producir contenido bajo demanda. Aún así la empresa tenía pérdidas y de un día para otro se fue a pique, ya que el inversor principal «cerró el grifo». Lo bueno es que conocí a mucha gente, trabajé prácticamente en todos los departamentos y la sensación que me ha quedado es que fue una experiencia muy positiva.

    Pero aquí no acaba la historia… Yo me salí de esta empresa seis meses antes de que la cosa acabara como acabó y pasado ese tiempo y siguiendo la idea de Martín decidimos seguir creando contenido en vídeo, pero sin pensar en ganar dinero, simplemente queríamos seguir haciendo lo que nos gustaba. Aquello se llamó www.lacomuna.tv y ganamos el premio al mejor video blog de Europa. Todos los contenidos los que hacíamos para divertirnos. No había negocio. Solo lo hacíamos por placer. Todos trabajábamos en otra cosa, pero en La Comuna nos sentíamos realizados. Empezamos a hacer cosas transmedia cuando no se sabía ni que era. Contábamos historias, en distintas plataformas y con lenguajes diferentes. Y resulta que a la gente le encantaba y esos contenidos eran muy virales. Así que hubo un momento en el que las marcas y las agencias empezaron a acercarse a nosotros y a querer incluso comprar La Comuna. Pero aquello era imposible porque no estaba en venta. No éramos nada ni una SL ni nada comercial. Y nuestro propósito era alejarnos precisamente de eso.
    Queríamos que La Comuna fuese «virgen» y por eso nos ganábamos las habichuelas por otro lado. No queríamos desvirtuarla, porque era nuestro espacio libre de expresión.

    Y entonces como las marcas no podían «aprovecharse» de lo que hacíamos la conclusión fue que en ese caso lo que querían era tener su propia «comuna» pero con su historia. Es decir: ¡branded content! Buenas historias pero con sus marcas integradas. Y a partir de ahí fue cuando decidimos montar El Cañonazo. A los tres meses hicimos el «Yo confieso de Juan Zelada», nuestro primer hit, y hubo alguien que lo posteó en un blog y lo denominó transmedia. A partir de ahí fue cuando fuimos conscientes de que lo que estábamos haciendo era eso y que ahora está tan de moda.

  6. ¿Por qué os llamáis El Cañonazo?

    Cuando Luis Buñuel estuvo viviendo en Nueva York le tocó la época de la prohibición con bares malísimos y alcohol malísimo. Él era un gran cocktelero y se le ocurrió montar un bar en el que las copas fuesen carísimas y sirviesen los mejores cóckteles de todo NY y con recetas de los cinco continentes. Y cuando un cliente se gastara más de mil dólares en una copa iba a salir un camarero a disparar un cañón para que independientemente de la hora del día que fuese la gente pensase «otro cabrón que se ha gastado 1000 $ en cóckteles». Además, somos muy fans de Buñuel y para nosotros siempre ha sido un lema de guerra. Es un nombre curioso con muchas interpretaciones y eso nos gusta. Es contenido en sí y una actitud.

  7. También das charlas en Universidades, escuelas de negocio, etc… ¿Es algo que has promovido tú?

    Ha surgido de manera natural. A la gente le interesan estos conceptos y las marcas tienen necesidad de conectar con su target de una manera menos intrusiva. Nosotros llegamos a esto de una manera muy empírica y a pesar de que hace un tiempo que se habla de esto hay muy pocas empresas que realmente tengan experiencia. Y en ese sentido somos muy pocos los que realmente tenemos referencias y casos de éxito reales. También me gusta participar en estas charlas porque ayuda a desmitificar estos nombres tan rimbonbantes y hacerlos comprensibles.

  8. ¿Qué es lo que demandan las empresas en la actualidad?

    Quieren que sus marcas sean empáticas con su público y a la vez vender. Pero sobre todo tienen una necesidad brutal de conectar con la gente. En ese caso, nosotros somos expertos en cómo hacer que esa gente se interese por las historias que cuentan las marcas.

  9. Cambiando de tercio… ¿Qué es para ti la felicidad?

    Tomarme una buena cerveza con una buena conversación.

  10. Si volvieras a nacer… ¿harías lo mismo?

    Sí, pero me hubiera gustado haber nacido diez años después, en un mundo más digitalizado.

  11. Un libro… Una peli… Y una canción…

    Un libro… «Pero, ¿Hubo alguna vez 11.000 vírgenes?» de Enrique Jardiel Poncela.

    Una peli… «Almost Famous» de Cameron Crowe.

    Y una canción… «Little Wing» de Jimi Hendrix.

  12. Un sueño…

    Escribir «La Guía Definitiva Del Viajero Mitómano». Me apasiona viajar y escribir.

  13. Un secreto…

    Mi calcetín izquierdo tiene un agujero… jajajaja

  14. Un deseo…

    Que el estado de ánimo en general cambie. Y yo creo que, a pesar de todo, estamos mejorando.

  15. Un plan perfecto en Madrid

    Picar algo en el Norte y Sur. Un chuletón, por ejemplo. Y pasearlo por Ferraz y Bailén hasta las Vistillas.

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