Crónica sobre la 2ª edición del Festival 17º Ribeira Sacra

17RibeiraSacra2018

Hace un par de semanas estuvimos disfrutando de la segunda edición del Festival 17° Ribeira Sacra, y ya os adelanto, que… ¡nos encantó!

No tiene nada que ver con un festival al uso. Principalmente porque se desarrolla en la Ribeira Sacra, considerada uno de los secretos mejor guardados de la Galicia interior, y porque los conciertos además de celebrarse en lugares increíbles, se simultanean con actividades relacionadas con el vino y la gastronomía como catas, visitas a bodegas, menús de autor, etc…

Durante los dos días que estuvimos, asistimos a grandes conciertos como el de Marem Ladson en un catarán – fue uno de los más inolvidables, ya que fue acústico y mientras el barquito nos mostraba las mejores vistas Del Valle ¡una maravilla! -; el de los franceses Gloria y su pop folk, que me recuerda mucho a las suecas First Aid Kit en el Mirador de Santiorxo, que es brutal; el de Morgan, Mujeres y The Harvesters en las Bodegas Regina Viarum, cuyas vistas son excepcionales y donde además mi querido Santi Rivas de Colectivo Decantado estuvo dirigiendo una cata junto al músico gallego Pardo: ¡risas y buenos vinos a discreción!; el de Ten Fé, el dúo londinense de indie-pop formado por Ben Moorhouse y Leo Duncan, que nos sorprendió muchísimo con su rollito entre  The Verve y The War On Drugs. Esta experiencia tuvo lugar en la Bodega Algueira, donde además volvimos a asistir a una cata de Colectivo Decantado, pero esta vez se trató de una cata a ciegas, que más tarde acabó en una comida a base de un menú degustación armonizado con algunas de las referencias más representativas de la emblemática bodega. Y los conciertos que se desarrollaron en el Parador Monforte de Lemos, que fueron el de Coque Malla, Woods y Freedonia. El lugar es impresionante y los conciertos sonaron increíble (aquí y en todos los escenarios).

No pudimos quedarnos el domingo, y la verdad es que nos dio pena perdernos el taller de creación: “Los secretos del vermú”, que tuvo lugar en la Bodega Vía Romana, y donde se cataron los vermús Nordesía, y donde además los amigos que se quedaron nos contaron que crearon su propio cóctel y que el ganador se llevó un “Diploma del I Taller de creación de cóctel con vermú Nordesía”, mientras disfrutaron del concierto de la gran Holly Miranda.

Como os adelantaba, el festival es otro rollo. Sobre todo porque te permite conocer una región, que hasta el momento era desconocida por nosotros y que nos ha chiflado; presenciar conciertos en localizaciones únicas y con un sonido alucinante; degustar vinos brutales en bodegas ubicadas en parajes preciosos, así como conocer a los propios bodegueros; comer rico rico gastronomía autóctona y, en definitiva, vivir emociones para el recuerdo gracias a un festival, hecho ante todo para que la gente disfrute y para que la zona y los vinos de la región sean conocidos y reconocidos. ¡BRAVO! Ojalá más festivales como este. ¡El año que viene más!

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