Cosmik: el helado que no se derrite

Cosmik

La gastronomía no deja de innovar y un buen ejemplo es Cosmik, un helado liofilizado en formato tableta, libre de colorantes artificiales y que no necesita frío. 

Lo mejor de todo es que su textura y su sabor, ya que sorprendentemente no difieren del sabor original de un clásico helado, denso y cremoso, y que no necesita frío para ser transportado, pudiéndolo llevar con nosotros a donde queramos. Su creador es Robert Collignon, un publicista de California, que un buen día decidió dejarlo todo y empezar una nueva vida en una furgoneta Volkswagen de 1987. Él mismo los fabrica en Brooklyn de forma totalmente artesanal, siguiendo un proceso de liofilización. Es decir, primero los introduce en una cámara al vacío para poder extraer por completo el agua, a continuación los congela y finalmente los corta en porciones, como si tratase de chocolate.

Cosmik también es conocido como “el helado gastronauta”, ya que Collignon sueña con que sus helados sean el postre de la tripulación de alguna nave de la NASA -de hecho, a bordo del Apollo 7. Por soñar que no quede, ¿verdad?

Actualmente, si queréis probar este helado del futuro podréis adquirirlo en Brooklyn, si os pilla cerquita, o a través de su página web. Cuesta 6 € + gastos de envío y hasta el momento cuenta con cuatro sabores 100% naturales: menta y trocitos de chocolate, mantequilla de cacahuete con trocitos de chocolate, nata con galletas y chocolate mexicano, pero próximamente incorporará nuevos. Todos ellos tienen un toque especial en cuanto a su sabor, ya que Collignon ha incorporado a la receta original una pizca de sal marina para que a experiencia en el paladar sea única.

¿No tenéis ganas de probarlos? Mmmm…

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