Ai Weiwei desafía los muros con “barreras buenas” en Nueva York

Aiweiwei Goodfences

El polémico y desafiante artista chino Ai Weiwei vuelve a dejarnos con la boca abierta, a través de su nueva, impresionante y singular multi-exposición multimedia ubicada en diferentes espacios públicos, monumentos, edificios, estaciones y plataformas de publicidad de la ciudad de Nueva York como el parque Flushing Meadows-Corona en Queens, el edificio Cooper Union en Manhattan y el Doris C. Freedman Plaza, en la esquina sureste de Central Park. Un total de más de 10 instalaciones y más de 300 estructuras, fotografías y carteles, que ya se ha convertido en uno de sus proyectos de arte público más grandes hasta la fecha.

La exposición “Good Fences Make Good Neighbors” – título que hace referencia al poema de Robert Frost, en el que utiliza la oración “Las buenas cercas hacen buenos vecinos” -, se inauguró el pasado 12 de octubre, y fue encargada por el Public Art Fund para celebrar el 40 aniversario de esta ONG, quienes ya han trabajado anteriormente con grandes artistas como Alexander Calder o Sol LeWitt.

Este trabajo es una reacción a un retroceso de la actitud esencial de apertura en la política estadounidense.

Todas estas “buenas vallas” creadas con Ai, no son barreras impenetrables, sino todo lo contrario. Todas ellas tienen una función clara: dar respuesta a la crisis migratoria mundial, servir como reflexión sobre el profundo impulso social y político que divide a las personas, y criticar a la crisis de los refugiados. Y es que este artista ha sufrido en sus propias carnes esta situación, siendo exiliado junto a su familia cuando era niño en la provincia de Xinjiang por las actividades de su padre, un poeta que el Gobierno había declarado un enemigo del estado, viviendo como inmigrante y estudiante de arte en Nueva York y, más tarde, siendo reprimido brutalmente como artista y activista en China. De ahí que esta exposición, que permanecerá en las calles de Nueva York hasta el próximo 11 de febrero, esté basada en muchos aspectos de su carrera como artista visual y arquitecto, así como en su propia experiencia de vida y en la difícil situación de las personas desplazadas.

Cuando cayó el muro de Berlín, había once países con cercas y muros fronterizos. En 2016, ese número había aumentado a 70. Estamos presenciando un aumento del nacionalismo, un incremento en el cierre de las fronteras y una actitud de exclusión hacia los migrantes, los refugiados, las víctimas de la guerra y de la globalización.

Si tenéis la suerte de poder contemplarla en directo no os la perdáis, y si no es posible, os dejo estas instantáneas para que disfrutéis de esta maravilla:

¡Feliz semana!

* En 2016, Ai y su equipo viajaron a 23 países y más de 40 campamentos de refugiados mientras filmaban su documental, “Human Flow”.

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